La violencia Conceptualización y elementos para su estudio
Es evidente que la violencia afecta de gran manera muchos aspectos de la vida social, condicionando o determinando su accionar, es un fenómeno de múltiples caras y soportes en las distintas actividades humanas y sociales. Para descifrar su complejidad, no hay más remedio que dividirla en diferentes tipologías. Escuchamos o hablamos con frecuencia, de violencia juvenil, de género, sexual, étnica, racista, familiar, maltrato animal, ancestral, endémica, terrorista, discursiva, abierta o simbólica, corporal o psíquica, cotidiana o estructural, de alta o baja intensidad, violencia legítima o criminal, o víctimas y perpetradores de la violencia. Si bien en algunas de estas categorías tienen un alto valor diagnóstico e interpretativo para el análisis de realidades concretas o de tipo comparativo, en otros pueden resultar limitados, estigmatizantes, oscuras o equívocas. Ver vídeo que explica la situación actual de violencia en nuestro país:https://www.youtube.com/watch?v=JFealpd4Uzs
Cinco premisas sociológicas sobre la violencia
Según,
En nuestra región Latino américa y específicamente Honduras, la violencia en todas sus manifestaciones, ha alcanzado espirales vertiginosas, marcando la sociedad con grandes estigmas y distorsión de la realidad social, a tal grado que en los adolescentes de las últimas dos décadas les parece aceptable y normal la misma, llegando a la concepción que esta es necesaria para estabilizar a salvo y que ser fuerte y agredir primero le garantiza la sobrevivencia en la sociedad.
Si escuchamos con atención las conversaciones cotidianas relativas a la violencia en nuestra comunidad, ya sea que se refieran a la familia, las parejas, las calles, la delincuencia organizada o no, en el trabajo, estructural o simbólica, si analizamos con detenimiento esas conversaciones se notan diferencias, matices e interpretaciones de acuerdo con los grupos sociales a los que se pertenezcan, a su posición social, a favor o en contra de la violencia. se considera parte de nuestra idiosincrasia al menos en latino américa, pues es tan común verla reflejada, que ya son necesarios esos tipos de espectáculos circenses que divierten a más de algún ciudadano, pero que también afecta a muchos directa o indirectamente, a vista y paciencia del Estado o sus representantes, que no le dan atención y tratamientos a los brotes de diferentes modalidades de violencia o simplemente rebasa la capacidad de respuesta.

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